La montaña rusa


Con frecuencia utilizamos esta frase para describir ciertas cambios en nuestra vida que siempre nos ofrece subidas y bajadas, pero ahora voy a contaros de la atracción más famosa por todo el mundo. Por cierto en Rusia se llama la montaña americana (hablando así nos referimos a la América del Norte y los EEUU), y a continuación os explico la razón de este quid pro quo.

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Foto de Wikipedia.

Además así doy comienzo a la nueva sección de mi blog, la cual puedo titular como “las cosas rusas en el mundo extranjero”, algo así. Ya sabéis que hay varias, desde la famosa ensaladilla rusa hasta la espantosa ruleta rusa (y si tenéis más ideas, espero vuestros opiniones). Para la entrada actual elegí la montaña rusa por motivo que ahora estamos en pleno Carnaval llamado en Rusia el Maslenitsa, y este año los carnavales en España y en Rusia coinciden. Por cierto espero que lo paséis bien el Jueves Lardero.

No quiero decir que durante los Carnavales en Rusia todo el mundo va a los parques de atracciones, eso no. Pero lo que suelen hacer entre muchas otras cosas pasando las fiestas es descender de las montañas de hielo como es la gran parte de entretenimientos durante todo el invierno, y sobre todo en los días del Maslenitsa porque es una fiesta de despedida del invierno (aunque realmente lo tendremos por lo menos durante un mes más). Todos los años apenas bajan las temperaturas y aparece la nieve, todos los cuestas y pendientes naturales que están en las ciudades, pueblos y aldeas se convierten en toboganes desde los cuales descienden niños y  mayores en trineos o simplemente utilizando un trozo del cartón grueso.

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Aleksandr Moravov. Deportes de invierno. Foto de este sitio.

Además en las ciudades grandes suelen construir toboganes muy altos de madera y cubrirlos con agua que  se hiela rápidamente por causa de las heladas invernales, y así tenemos una instalación perfecta para esa distracción. La gente de todas las edades y toda la clase social, hasta las personas majestuosas, tuvieron tal afición de toboganes. Y por extraño que sea, exactamente esos toboganes de madera fueron los prototipos de las montañas rusas actuales.

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Karl Beggrov. Toboganes en el Campo de Marte en San Petersburgo, 1820. Foto de Wikipedia.

Los toboganes de madera y hielo construyeron en Rusia todos los inviernos desde la antigüedad. Sin embargo en San Petersburgo a mediados del siglo XVIII empezaron construir las instalaciones mucho más complicadas. Levantaban dos toboganes cuyos pendientes fueron orientados afrontándose, uno enfrente del otro, y de esa manera uno descendiendo por un pendiente al final de su trayecto se encontraba frente las escaleras para subir al tobogan opuesto y así pude experimentar la actividad sin parar infinitamente. La altura de toboganes alcanzaba unos 25 metros y el pendiente – unos 50º.

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La vista de la Plaza de Almirantes en San Petersburgo durante el Maslenitsa, 1850. La foto de este sitio.

La emperatriz rusa Catalina la Grande estuvo apasionada por toboganes tanto que mandó construir un gran tobogán en su residencia en la Villa de los Zares (Tsárskoye Seló). Era un edificio de dos plantas con pendientes para descender abajo, el más largo de los cuales medía más de 300 metros de longitud. Funcionaba durante todo el año, y en verano para el descenso utilizaban rieles y ruedas. Por desgracia esas instalaciones no se conservaron hasta ahora, podemos verlas sólo en las imágenes.

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Foto de este sitio.

En el año 1813, después de la derrota de las tropas napoleónicas, el ejército ruso pasó el invierno en Paris, instalando unos toboganes a orillas del río Sena. Esta atracción les ha gustado a los parisienses tanto, que ya en 1817 en Paris ya aparecieron dos toboganes: Los Paseos Aéreos (Promenades Aériennes) y Las Montañas Rusas en Belleville (Les Montagnes Russes à Belleville).

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Los Paseos Aéreos, Paris. Foto de Garneray, Louis Ambroise, Wikigallery.

Sin embargo, el clima de Francia se diferencia mucho de él de Rusia, y por aquellas montañas ya corrían los carros de rueda sobre unos  rieles. Las montañas rusas en Paris tuvieron tan éxito que poco a poco extendieron por todo el mundo. A finales del siglo XIX las compañías ferroviarias y mineras en los Estados Unidos ya construyeron las montañas rusas de aspecto parecido al actual. Por esa razón en Rusia se llaman las montañas americanas.

Es curioso que las montañas rusas como atracción llegaron a Rusia sólo a finales de los 70 del siglo pasado o aun más tarde. Como siempre, todo que llega de Occidente los partidarios comunistas proclamaron como enemigo y ajeno para la ideología soviética. Posiblemente por eso hasta ahora cuando veo las montañas rusas en parques de atracciones, no puedo perder posibilidad de montar en ellas. Así, procedente de Rusia, la montaña rusa después de casi dos siglos de su marcha triunfal por el mundo ha vuelto al país de sus orígenes.

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16 pensamientos en “La montaña rusa

    1. vozdemoscu Autor de la entrada

      Sandra, muchas gracias, me alegra mucho que me lees y comentas, En cuanto a la ruleta rusa, su origen es algo desconocido, y me gusta más el uso de esta frase en un sentido metafórico. La ensaladilla rusa en Risua se diferencia de la versión española, aunque me gustan las dos cosas. Y además hay el pastel ruso que no es ruso de verdad, y el filete ruso y varias cosas más. 🙂 Besicos, amiga.

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  1. Lord Alce

    Como siempre, una entrada muy interesante. Pero mucho. Lo del quid pro quo me ha hecho gracia: me imaginaba una especie de “vendetta”, pero la realidad es más prosaica 😀
    Y aunque hace mucho tiempo que no monto en una atracción de estas (joer, creo que la última fue en Port Aventura, en el Dragon Khan, hace… hace… la tira de años, ni me acuerdo; es posible que fuera en el 2000), ni me tiro por toboganes, tiene su aquel eso de dejarse resbalar cuesta abajo.
    Y ya sabrás cómo se llama en Aragón a los toboganes, ya que estamos, ¿verdad? 😉

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    1. vozdemoscu Autor de la entrada

      ¡Muchas gracias, Lord! Como siempre, muy interesante tu comentario. Ahora estoy muy intrigada por lo de los toboganes en Aragón. ¿Cómo se llaman?
      Una especie de “vendetta” sí sería más interesante, pero, por desgracia, no.
      En cuanto a mí, sólo en mi infancia descendí de las montañas de hielo, ahora no me gusta el frío y todo eso de invierno, pero la última vez tuvo lugar en Zaragoza en la Plaza del Pilar, jajaja. Y otra vez en Madrid en la Plaza de Colón. En la atracción de la montaña rusa la última vez monté en 2012 en el Parque de Atracciones de Zaragoza, mucho miedo, jajaja. 🙂

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      1. Lord Alce

        ¿Así que nunca has oído la palabra “esbarizaculos”? 😀 😀 😀 😀
        La primera vez que se la dices a un “forano” se queda con la cara en plan “¿quémestáscontando?”
        Pero tiene su lógica, piensa: esbarizaculos 😉

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        1. vozdemoscu Autor de la entrada

          ¡Nunca! 🙂 Nunca la he oído. 🙂 Me encantan las palabras compuestas, sobre todo con tal exacto sentido, jajaja. Y en cuanto al “culo” lo comprendo bien, aunque lo de “esbarizar” tuve que buscar su significado en la RAE. 🙂 Ahora veo que es ¡genial! Voy a sorprender a mis amigas y amigos maños, jajaja.¡Saludos!

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  2. luisjuli2

    Me encantan las montañas rusas y, tu entrada, aporta muchas historias para contar mientras esperas tu turno. Me encantan los toboganes sobre nieve hielo que se hacían, evocan momentos de disfrute. La próxima vez que vaya a Rusia los buscaré… a sabiendas de que difícilmente os encontraré.
    Un abrazo, Julia, y sigue con tu blog. Es apasionante.

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    1. vozdemoscu Autor de la entrada

      ¡Muchas gracias, Luis, por pasar por aquí, por leer y comentarme con tan buenas palabras! En cuanto a toboganes en Rusia, tendrías que venir en invierno para encontrarlos, aunque, por el otro lado, deberías cobrar toda valentía para soportar el frío, que para mí es lo más desagradable en mi país. 🙂 Y muy buena idea contar historias esperando tu turno, jajaja. Un abrazo.

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  3. Pingback: La guitarra rusa: no es la balalaica | vozdemoscu

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