Archivo de la categoría: Literatura

Qué no triunfe el mal…


¡Muy buenas a todos!

Mi entrada de hoy es algo insólita, porque pretende a ser una reseña, aunque no estoy acostumbrada a crear reseñas. Mejor dicho no debería llamarla así, pero sea como sea, la os dejo aquí.

Hace tiempo leí un libro “La sombra dorada” de Luis M. Núñez, más conocido en nuestra comunidad de Word Press como Lord Alce. Es una novela de fantasía épica, y de hecho, tengo poca experiencia en este tipo de lectura. Poca experiencia, pero muchas ganas de seguir leyendo, eso sí. Empecemos con la sinopsis de la novela.

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Buscando la Navidad


Un día viviendo en España entré a una librería y vi un libro que atrajo mi atención. Fue un libro infantil donde se había tratado sobre las tradiciones navideñas en distintos países del mundo. No me atreví a comprarlo porque mi hijo ya estuvo mayor para aquel libro, aunque me picó el gusanillo para hojearlo directamente en la tienda. Y supe muchas cosas interesantes acerca de cómo celebran la Navidad en India, China o Japón, por mucho que extraño lo suene. Entre las páginas del libro encontré un relato sobre Rusia y sus tradiciones navideñas, que me hizo los ojos como dos platos. Fue entonces cuando conocí la primera vez en mi vida a un personaje llamado la señora Babushka, que, como insistieron los autores del libro, está encargada de repartir regalos para niños en la Nochebuena en Rusia. Pero… nunca he oído hablar de eso en mi país.

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“Luchar, buscar, encontrar y no rendirse”


¡Hola a tod@s!

Estoy continuando con el tema del Norte ruso, aunque esta vez en relación con la literatura. Uno de mis libros favoritos es “Dos capitanes” de Veniamín Kaverin, un escritor soviético de mediados del siglo XX. Su apellido es un seudónimo a referencia a un amigo de Pushkin, mencionado en su obra “Eugenio Onegin”. En los años 1920 Kaverin fue un miembro de un grupo literario “Los hermanos de Serapión” así como muchos escritores notables de la época. Su credo principal era la literatura apolítica, pura y de calidad. “Dos capitanes” es una novela más famosa de Kaverin, que fue publicada entre 1940 y 1945 y que ganó el Premio Stalin, la más alta condecoración de su tiempo. La lema de la novela – Luchar, buscar, encontrar y no rendirse – cita el último renglón del poema “Ulises” de Lord Tennyson. Estas palabras también aparecen escritas en la cruz que está instalado en Antartida, sobre la tumba de los miembros de la expedición perdida de Robert Scott.

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Con este libro se han crecido muchas generaciones en mi país. Y no en vano: tiene un encanto muy singular. En la Rusia soviética toda la literatura escrita dentro del país se consideró  un género literario del realismo socialista. Sin embargo, la novela de Kaverin tiene mucho espíritu del romanticismo siendo novela de aventuras. También es la historia de amor de toda la vida, de enseñanza, porque  la narración abarca la vida del protagonista desde su infancia hasta la madurez. Además es algo didáctico (en el mejor sentido) y por eso se recomienda para los jóvenes, se trata del heroísmo, de la superación de adversidades de vida, de la amistad verdadera y de la traición, del sueño que se convierte en un objetivo de la vida y de su cumplimiento triunfal. Es la historia que despierta y estimula la avidez de conocimientos y aventuras.

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La vida como una especie del arte


Hace poco ya he mencionado a Maximilián Voloshin contando sobre un pueblo de Crimea con un toque bohémico. Hoy se celebra un aniversario luctuoso del poeta, artista, crítico literario y artístico, y además una persona muy extraordinaria, hasta que se considera entre los 100 grandes originales y extravagantes del mundo (de mismo modo como, por ejemplo, Salvador Dalí). Su vida por sí misma es una obra del arte.

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Monumento a Voloshin frente a su casa museo en Koktebel

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“El poeta del Cáucaso”


En el siglo XIII, durante el reinado de Alejandro III de Escocia vivió un poeta o más exactamente un bardo, un juglar escocés que se llamaba Tomás de Erceldoune. Además le llamaban Tomás el Honesto porque nunca mentía, o Tomás el Rimador porque tenía un gran talento poético componiendo versos y baladas que hasta ahora se consideran primeros ejemplos de la poesía inglesa. Ejerció la gran influencia en los escritores ingleses posteriores, hasta que se cree que “Rip Van Winkle” de Washington Irving estuvo inspirado por su propia historia. El caso es que Tomás no sólo inventaba las leyendas sino se ha convertido en un personaje de las leyendas. Dice la leyenda que un día Tomás desapareció sin dejar huellas. Y pasó siete años en Elflandia, donde la mismísima Reina de las Hadas en señal de amor le regaló  el don de la profecía.

 

Tomás el Rimador pertenecía a la familia de los Learmont. Siglos después, en 1613, uno de los descendientes de dicha familia, Jorge Learmont, se alistó al servicio del zar Miguel I de Rusia. Algo más tarde se convirtió en la fe ortodoxa y dio comienzo a la noble familia rusa de los Lérmontov que dos siglos más tarde dio a luz a uno de los más importantes poetas y escritores rusos: Mijaíl Lérmontov. Este año se conmemora el 175º aniversario de su fallecimiento.

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Piotr Zabolotski. Retrato de Lérmontov

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“Mi alma vive en la lira…”: Día de Pushkin


La historia frecuentemente puede ser no menos amena que algún libro de ficción. En 1704 un embajador ruso en Turquía llevó a Moscú a un niño de piel negra, un príncipe africano supuestamente procedente de Etiopía, Camerún o Chad, que antes era secuestrado por los turcos. En aquellos tiempos la gente de piel negra era insólita en Rusia, y Pedro I el Grande, un gran amante de curiosidades, estuvo su padrino al bautizarlo a la fe ortodoxa.

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Un mundo nacido entre las páginas


Al mismo tiempo que se empezó el Año Dual del Turismo España – Rusia, se cerró el Año de la Lengua y Literatura españolas en Rusia y de la Lengua y Literatura rusa en España. El objetivo de dicho Año era promover el conocimiento mutuo de la lengua y cultura de los ambos países. Viviendo los últimos dos años en Moscú  puedo constatar sólo una consecuencia de esta iniciativa, la inclusión oficial del español como lengua en las Olimpiadas escolares en Rusia. Pero sea como sea, el conocimiento de la literatura y cultura no depende de los años especiales, y nada nos impide leer y conocer las cosas interesantes siempre y sin parar.

Entonces hoy voy a contaros un par de palabras sobre uno de los más enigmáticos escritores de la literatura rusa de la primera mitad del siglo XX.

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